URGENCIAS

Me dijeron que me lo tomara con calma pero también que el pie no debía de estar demasiado tiempo en reposo porque eso podría acarrear otro tipo de complicaciones como la descalcificación. Al tercer día, con motivo de mi cumpleaños (cualquier excusa es buena), me pegué una buena, lo comento porque igual es una de las causas del verdadero calvario que viví a partir del día 28.

Todo parecía ir bien, empecé a apoyar el pie porque 3 me insistió en ello y la verdad que no sentía ningún dolor. La mejoría la notaba sobre todo por las mañanas, normalmente (incluso ahora tras dos años) las mañanas son el peor momento, el pie está frío y con el primer apoyo veo las estrellas, pero los días posteriores a la operación no era así. Pensé que era definitivo, la felicidad de no sentir ningún tipo de dolor era impagable. Pasaban los días y lo único que me unía al medio hospitalario eran las curas como retirar el vendaje, quitar las grapas…

Lamentablemente todo era un paréntesis creado por la infiltración (3 aprovechó la operación para, aparte de limpiar la articulación, infiltrarme). Me desperté del sueño cuando los efectos de la infiltración se empezaron a diluir. Aunque viví engañado, si por mi fuera, me dejaría infiltrar hasta el fin de los/mis días.

A los 15 días de la intervención volvía a andar algo incómodo, tanto que necesitaba las muletas. Volví a ver a 3 que me insistía en que no era nada y en que dejara de inmediato las muletas. Yo ya empezaba a alucinar porque no entendía nada, me mandó que me comprase una media elástica para reforzar el tobillo.

Llegamos entonces a la mañana del domingo 28 de Marzo que fue cuando conocí a 5. Odio a 5.

Amanecí con dos bultos, uno en el tobillo y otro en el empeine, no le di demasiada importancia pero a medida que pasaban las horas me dolía demasiado como para intentar ignorarlo así que fui al hospital acompañado de mi hermana. Como era domingo sólo atendían en urgencias, ahí estaba 5.

“¿Qué le pasa?”

Le explico toda la historia y la aparición de esos simpáticos bultos.

“A ver, acérquese”

Toca los bultos y con una cara como de irritación dice:

“Noooo, no hombre no. No ves que no está ni caliente el pie. Esto no es nada”

Me sentí estúpido “es que no ves que no está ni caliente el pie Felipe joder”, le veía rellenar el informe con un cabreo que le quería pedir perdón por haber venido a urgencias por esa tontería.

Me fui de ahí por un lado aliviado ya que los bultos no eran nada y por otro lado avergonzado por hacer perder el tiempo a 5.

A medida que pasaba e tiempo la pena se convertía en odio. En el informe, para empezar, 5 pone que soy una mujer y luego pone que tras una exploración física (palpar con 4 dedos) hay un “leve edema maleolo ext no deformidad balance articulatorio”. Aparte de confundirme con una mujer 5 es el culpable de no haber visto una infección como un caballo de grande, una infección que estaba a una semana de entrar en escena.

Yo me fui a casa a poner el pie en alto que es como mejor me encontraba y a esperar que la noche se llevara los bultos consigo.

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